Endeudamiento mayor

Por Jorge Meneses, Director del CESPAM

Este 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, coincidente en su origen con la fundación de la Organización Mundial de la Salud, en 1948. De ese organismo prestigioso del que participan países de todo el mundo, se retiró el des-gobierno que comanda la Argentina a manos de Javier Milei. 

Pensar en la salud hoy es abordarla en una perspectiva multidimensional, y de eso no escapa la economía. Porque la salud también es una cuestión económica: garantizar ingresos y condiciones de vida dignas es parte fundamental de un envejecimiento saludable. 

Días atrás, se conoció el Informe del INDEC que arrojó que apenas el 28,2% de la población argentina está en condición de pobreza, y sobre esas cifras, se reconoce apenas un 10% de pobres en la población de más de 65 años. Resulta, al menos, llamativo y curioso, cuando el haber mínimo con el bono congelado alcanza apenas $450.000. 

En la misma semana que el gobierno difundió golpeándose el pecho estos datos, conocimos otros. Por un lado, la Canasta de consumo para Adultos Mayores que realiza mensualmente el área de Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la cual sentenció que para febrero una pareja de adultos mayores que tienen vivienda propia, el costo de vida supera el $1.500.000 mensuales, y en el caso de una pareja idéntica pero en situación de alquiler, supera los $2.250.000. Otra curiosidad: ambos índices reflejan un incremento contra el mes anterior que duplica la inflación anclada en el 3%, otra victoria del relato libertario. 

El otro dato que nos sorprendió lo reveló la Encuesta Nacional Inquilina realizada por Inquilinos Agrupados entre el 17 y 20 de marzo de este año. Ahí hay otras cifras tétricas y que muestran la miseria en la que están sumergidos nuestros jubilados y jubiladas: cuatro de cada diez hacen sólo una o dos comidas al día y siete de cada 10 tuvieron que recortar en alimentos.

¿Y cómo sobreviven nuestros Adultos Mayores a esta catástrofe? Si siguiéramos la máxima que hace dos años pronunció Diana Mondino y pinta de cuerpo entero a este gobierno con aquello de “Si sos jubilado, es casi seguro que te vas a morir”, no habría mucho más para discutir. Pero, para desgracia de Mondino, no es tan fácil como apretar una tecla y que cesen vidas de millones de Adultos Mayores que pueblan nuestra Patria. Y como deben sobrevivir entre gastos en comida, remedios, viajes y aquello que no pueden dejar de gastar para vivir: ahí empieza el endeudamiento.

Es interesante: el truco de nuestros conservadores es darle al discurso del déficit fiscal por repetición hasta el hartazgo. Dicen “Si en tu casa no gastás más que lo que te entra, por qué lo vas a hacer en un país?. Claro, tampoco te cuentan que entre tanta motosierra, caída de la actividad y de la recaudación, el Gobierno Nacional se sigue endeudando por miles de millones de dólares con organismos de crédito, que después vienen y nos dicen que podemos o no podemos hacer. Eso, el gobierno, ¿y en las casas de nuestros jubilados? Allí emerge un fenómeno que se esparce como un virus social: el endeudamiento y la morosidad de las familias. Es muy evidente eso de que no hay que gastar más que lo que entra, pero ¿Cómo se hace cuando lo que entra no cubre pan, leche, (algo) de carne y los remedios básicos? Ahí aparece la deuda. Un problema que ya afecta a más de la mitad de los hogares argentinos, y en los cuales, más de un 25% tienen problemas para cumplir los pagos, eso se llama, morosidad. Ahí viene el interés, con un banco o con cualquier prestamista de los que afloran en la informalidad, y ya sabemos como sigue. Los datos y la cruda realidad matando el relato berreta y disociado de la realidad de un gobierno perverso y ajustador.

Donde el Estado reprime cada miércoles en Plaza Congreso y el monto de las jubilaciones no alcanza, las organizaciones libres del Pueblo, como los Centros de Jubilados diseminados a lo largo y ancho del país, crean un espacio de vínculo y contención: ponen platos de comida y hacen malabares para asistir con medicamentos. Mientras hacemos el recorrido para volver a tener el país que nos merecemos, los reivindicamos en este día como los únicos que no están en deuda con nuestros endeudados Adultos Mayores.  

Ahora, si entendemos que en este Día Mundial de la Salud debemos defender, luchar y reivindicar un envejecimiento saludable que atienda el cuerpo, la mente, el bienestar emocional y la vida en comunidad, la mirada debe ser otra.